Era una tortura, excitante generación de energía sin descarga, saber que ahí estaba, esperando, respetando mi distancia pero sin dejar de provocarme.
_ no pierdo las ganas de tenerte y no soporto tu silencio_ escribió N ni bien me conecté y su nombre volvía a aparecer en mi lista.
Quedé unos minutos sin poder responder debatiendo entre mil demonios.
Y fueron más fuertes las tentaciones que el control, y una palabra llevó a otra y las ganas se fueron incrementando y el encuentro quedo acordado para esa misma noche, camuflada bajo una falsa necesidad de charlar.
La tarde se hacia interminable y necesitaba relajarme, amenizar la espera.
Decidí tomar un baño, pero no pude evitar imaginar sus manos tomando el lugar de las mías mientras recorrían mi cuerpo y sus caricias se hicieron tan reales que podía sentir su respiración en mi cuello mientras me masturbaba y el placer se multiplicaba.
Me apresuré a cambiarme, la hora se acercaba y mis ganas no habían disminuido, muy por el contrario y estaba dispuesta a cumplir como a un antojo, la fantasía con la que había jugado.
_ vamos a tomar algo por ahí y después nos quedamos en casa ... si queres_ dijo después de mi distante saludo cuando subí al auto.
_no, no tengo ganas de dar vueltas, busquemos algo para tomar y vamos directo que tenemos que hablar y ya es tarde_ dije secamente.
Llevaba unas botas altas, una pollera muy corta y una remera con cierre muy pegada al cuerpo que hizo que en todo el camino no pudiera evitar sacarme los ojos de encima, como era de esperar.
Llegamos a la cochera del edificio, entró el auto y le pedí que cierre el portón.
_vamos a hablar acá, no quiero entrar al departamento_ y sin esperar respuesta solo quede esperando que se bajara a cerrarlo.
Estacionó y quedamos en silencio un rato, N sin saber a que atenerse y yo conteniéndome.
_perdoname por no cumplir con mi palabra de no hablarte pero es que ...
No deje que terminara la frase y comencé a besarlo al tiempo que desabrochaba su camisa y disfrutaba su sorpresa que no lo dejaba reaccionar.
Me separé bruscamente, baje del auto y volví a entrar atrás.
_vení_ le dije mientras lo observaba obedecerme.
Se sentó y casi sin darle tiempo a que cierre la puerta me senté arriba de él y seguí besándolo.
Saqué su camisa y mientras desabrochaba sus pantalones, N bajaba el cierre de mi remera hasta abrirla por completo y subía la pollera notando que no llevaba ropa interior.
Todavía shockeado , devoraba mis pechos sujetándolos con fuerza. Fuera de control, lo introduje en mi y soltándose bruscamente sus ojos se clavaron en los mios y su cuerpo y alma me penetraron y ambos quedamos paralizados por unos segundos, sintiéndonos.
Comencé a moverme lentamente mientras sus manos se apoderaron de mi cola y sus labios de los mios.
El roce completo de los cuerpos, mis pezones recorriendo su pecho en el vaivén, la aceleración del ritmo, y con un suave susurro, que en sus oídos fui describiéndole cada detalle de su protagonismo en mi masturbación unas horas antes, hicieron que perdiera la cordura y sus manos se hundieran con más fuerza, marcando el ritmo como suma del suyo y el mío, sin punto de retorno, sin dejar nada a medio camino.
Entre vidrios empañados, afrodisíacos sudores, una respiración todavía acelerada, disfruté de mi bebida que muy poco conservaba su frescura, pero era más que gratificante.
Verlo intentando reponerse todavía, sin fuerzas para defenderse o negarse, me excitaba demasiado, pero me había prometido que esta había sido la última vez .
.... pero como me calentaba y cuán poco cumplo mis promesas.

